Ermita de Sant Joan

Distancia: 5,5km (ida y vuelta) Durada: 2,15 horas (ida y vuelta) Dificultad: media Inicio del recorrido: Antigua iglesia de Sant Francesc Que se puede ver: la ermita de Sant Joan, panorámicas de la Conca de Barberà, si el día es claro, Montserrat, los Pirineos y el mar.

 

Descripción del recorrido

Desde la iglesia de San Francisco hay que tomar la Av.. Manel Ribé y seguirla hasta arriba del todo donde veremos la residencia geriátrica  Llar Conca de Barberà, girar a la derecha y seguir la calle hasta el final donde veremos un indicador que nos señala el camino de la ermita. Iremos encontrando indicadores en las bifurcaciones.


Variante:
Desde la iglesia de San Francisco hay que tomar la muralla de Sant Jordi (la muralla siempre a la derecha) y seguir la calle hasta donde queda la muralla rota, coger la calle Dr. Folch, a la izquierda y seguirlo hasta lo alto donde encontraremos un indicador, girar a la derecha y seguir las indicaciones de la ermita.


El recorrido sigue por un buen tramo de camino ancho que poco a poco lleva a pie de montaña. Se llega a una esplanada donde encontramos un indicador de madera que señala hacia San Juan y nos da dos opciones, a la derecha por el Bosque de Gorrinas y a la izquierda por el camino del Tàrraga.  Tomaremos el de la derecha y enseguida encontraremos un indicador de la Ruta del Cister. Desde la salida 30 minutos.
A partir de aquí el camino se convierte en un sendero y comienza a subir fuerte. Se pasa junto a las ruinas de lo que había sido el Mas de Gorrinas, también había habido una fuente, actualmente perdida.
A pesar de la fuerte subida el camino es muy bonito, discurre por el medio de bosque de pino blanco y encina. Veremos que el color del suelo va cambiando, se llega a una zona de piedra de saldó con su característico color rojizo.
Se acaba el primer tramo de subida y el camino sigue planeando por una zona más umbría con la vegetación más frondosa y con plantas y flores diversas que hace que parezca un jardín.
Comienza el tramo de subida final, ya casi debajo la ermita que podemos ver por primera vez entre la vegetación. Tras la fuerte subida llegamos al indicador que nos señala que estamos en los alrededores de la ermita y que explica un poco la historia y nos dice el desnivel que hemos subido. La ermita de San Juan está a 700 mts. de altura, Montblanc está a 330 mt.
En una vuelta del camino encontramos una pieza de tren, un tope, que había hecho de campana en la ermita durante muchos años. Se pica para oír su sonido característico.
Llegamos finalmente a la ermita edificada en la roca y podemos ver los cipreses que la rodean, símbolo de hospitalidad. Desde la salida 1,15 h. aproximadamente.
Si queremos entrar en el interior todavía tenemos que subir los empinados escalones de la escalera que lleva dentro del edificio.
Podremos ver la capilla totalmente dentro de la roca y actualmente vuelta a consagrar. También podremos ver las distintas dependencias del edificio restaurado por Ermitants de San Juan. Han construido un fuego y una cocina que hace servicio de refugio libre por los excursionistas.
Si queremos subir al mirador podemos hacerlo por el interior del edificio escaleras arriba o bien por el camino exterior a la izquierda de la ermita. (Ver información complementaria).
Para volver cogeremos el mismo camino por donde hemos subido y después de la zona llana, cuando la bajada ya es fuerte estaremos atentos a una bifurcación, tomaremos el camino de la derecha y bajaremos por el Camí del Tàrraga. Bajaremos por un camino un poco más ancho hasta encontrar el desvío hacia la izquierda que nos lleva a unos márgenes con unas piedras grandes encajadas que hacen de escaleras. Bajaremos por allí y nos daremos cuenta de que el descenso ha sido muy rápido. Encontraremos la esplanada con el indicador de madera y desde allí desharemos el camino de la ida hasta Montblanc.

Información complementaria

La ermita de San Juan es uno de los lugares más pintorescos de toda la Conca de Barberà. Se encuentra en las primeras estribaciones de la sierra de Prades, en el término municipal de Montblanc. Al salir de la población, en dirección a poniente, deteneos un momento y mira hacia el sur, hacia la sierra de Prades. La ermita está ahí, justo delante de vosotros, un poco antes de llegar a la cima, en el mismo lugar donde ha estado durante los últimos seiscientos años. Quizá no le será fácil verla, los cipreses que tiene por delante la protegen de miradas demasiado curiosas.

El mirador es una roca de saldó, roja, que a su vez hace de pared y techo de la ermita. Desde allí se divisa toda la Conca y una buena parte de sus pueblos, las sierras que lo rodean y, en días claros, Montserrat e incluso los Pirineos y el mar. Esta roca es conocida como Roca de la llamarada, ya que, antiguamente, la noche de San Juan, se encendía una hoguera que era la señal para encender las otras hogueras de la Conca.
Desde que comenzó la reconstrucción de la ermita en el mirador hay una bandera, símbolo de identidad de nuestro pueblo. Esta bandera se cambia dos veces al año: En Navidad y por San Juan.

Historia
No sabemos exactamente cuando se construyó la ermita, hay quien dice que fue fundada en 1412 o 1414 por Doña Leonor de Urgell, pero también se dice que ya existía y que ella la reconstruyó bajo la invocación de San Juan Bautista. En cualquier caso, parece cierto que doña Leonor, hija de Dom Pedro, Conde de Urgell, hizo penitencia muy cerca de allí, en la Cueva de Nialó (nombre que proviene de la corrupción de Na Leonor), durante dieciséis años, hasta que murió, víctima de la peste, el 28 de mayo de 1430, a los 52 años de edad siendo enterrada en Poblet. Durante los siglos posteriores, la devoción de Montblanc por San Juan fue creciendo y en la ermita fueron haciendo vida varias generaciones de ermitaños hasta la Guerra Civil de 1936. Como era de esperar, en julio de ese año el retablo de alabastro fue mutilado, la campana despedazada y la ermita, saqueada, quedó en el mayor abandono.
Tras la guerra, un grupo de jóvenes recogieron el retablo, taparon el tejado, desescombraron las dependencias, hicieron volver a correr el agua en la cisterna y construyeron una nueva. No obstante, el tiempo, inexorable, fue dañando la ermita, y, hace pocos años, le quedaba poco para no ser más que un montón de escombros.
En 1993, un grupo de montblanquins, ahora conocidos como Los Ermitaños de San Juan del Montaña, se propusieron devolver a la ermita una buena parte, si no todo, de su antiguo esplendor. Todos los sábados, estos hombres suben y, poco a poco, la ermita está empezando a ser lo que era; se han reconstruido las escaleras, se ha vuelto a tapar el techo, se han reforzado los muros, se ha hecho la chimenea, una cocina, se ha llevado el agua a la fuente ... de manera que la Ermita de San Juan vuelve a ser un orgullo para los montblanquins.

La Fiesta

Cada año, el día de 24 de Junio, día de San Juan Bautista, se celebra una gran fiesta en la Ermita. Ya de madrugada, muchos montblanquins reúnen en la capilla para asistir a la misa matinal, que se celebra en recuerdo de la que se hacía tiempo atrás cuando salía el sol.
Después toda la Ermita se anima porque empieza a llegar mucha gente que sube caminando o bien en la carrera que organiza el Club Atlético. Al llegar pueden disfrutar de un buen desayuno ofrecido por los Ermitaños.
Una serie de manifestaciones populares, Baile de bastones, gigantes etc ... acaban de redondear la fiesta.

Recomendaciones

Para realizar este recorrido es imprescindible ir bien equipados, con un calzado deportivo, ropa de abrigo en caso de venir en invierno y abundante agua en verano.

Para recordar

Hay que ser respetuoso con el medio, con los animales y la vegetación por el elevado interés ecológico y paisajístico de la zona. Las Montañas de Prades están incluidas dentro del PEIN (Plan de Espacios de Interés Natural).
No hay que tirar basura ni ningún tipo de residuo.
No se puede acampar ni hacer fuego en el bosque.
La propiedad de la tierra es tanto pública como privada pero la mejora y mantenimiento de este patrimonio es responsabilidad de todos.

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