La llegada de la Virgen de la Serra

La tradición cuenta que la princesa griega Irene Láscaris pasó por Montblanc mientras viajaba hacia Zaragoza, llevando consigo una imagen de la Virgen. Al llegar a una colina cercana a la villa, los bueyes que tiraban de su carruaje se detuvieron y ya no quisieron avanzar. Este hecho se interpretó como una señal divina: la imagen quería quedarse en aquel lugar.

La princesa pidió permiso al rey Jaume II para construir allí un convento. Era el año 1296. Desde entonces, y hasta 2008, las monjas clarisas custodiaron y veneraron a la Virgen de la Serra, que se convirtió en la patrona de Montblanc y en un símbolo de gran devoción para sus habitantes.

La imagen es una talla gótica de alabastro policromado, del siglo XIII y probablemente de origen italiano. Fue coronada canónicamente en 1906. Desde entonces, cada 25 años —y actualmente cada 10 años— Montblanc celebra una fiesta extraordinaria para conmemorar este acontecimiento.